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“Acerca de las relaciones sociales en Rusia” de Federico Engels

 

Hemos colocado al principio la obra de Engels Acerca de las relaciones sociales en Rusia, porque la consideramos una prueba sobrada de la honda raigambre del pensamiento leninista en la tradición del pensamiento revolucionario del pueblo ruso y –ahora añadimos– del mundo entero, como corresponde a todo investigador y teórico que desea ser tomado en serio por la humanidad entera.

Sobre la personalidad científica de Engels, resultan pertinentes las siguientes palabras de Lenin:

Engels fue el más notable sabio y maestro del proletariado contemporáneo de todo el mundo civilizado. (…) Marx y Engels fueron los primeros en demostrar que la clase obrera, con sus reivindicaciones, es el resultado necesario del sistema económico actual, que, con la burguesía, crea y organiza inevitablemente al proletariado. Demostraron que la humanidad no se verá librada de las calamidades que la azotan actualmente por los esfuerzos bienintencionados de algunas nobles personalidades, sino por la lucha de clase del proletariado organizado. Marx y Engels fueron los primeros en dejar sentado en sus obras científicas que el socialismo no es una invención de soñadores, sino la meta final y el resultado inevitable del desarrollo de las fuerzas productivas dentro de la sociedad contemporánea. Toda la historia escrita hasta ahora es la historia de la lucha de clases, del cambio sucesivo en el dominio y en la victoria de una clase social sobre otra. Y esto continuará hasta que desaparezcan las bases de la lucha de clases y del dominio de clase: la propiedad privada y la producción social caótica. Los intereses del proletariado exigen que esas bases sean destruidas, por lo que la lucha de clases consciente de los obreros organizados debe dirigirse contra ellas. (…) Los servicios prestados por Marx y Engels a la clase obrera podrían expresarse en pocas palabras diciendo que le enseñaron a tener conocimiento y conciencia de sí misma, y sustituyeron las ilusiones por la ciencia.

  Preocupado por el movimiento obrero internacional, Engels se interesaba vivamente por los cambios revolucionarios que tenían lugar en Rusia, y mantuvo correspondencia con varios miembros del segundo y tercer periodo revolucionario de este país, es decir, el primer populismo orientado por Chernishevski y el representado por el grupo “Emancipación del Trabajo”, desprendido del primero y encabezado por Gueorgui Plejánov, Vera Zasúlich, Pável Axelrod y Nikolái Danielson.

De esta relación epistolar surgió el libro Acerca de las relaciones sociales en Rusia: en 1874, Piotr Tkachov, uno de los líderes más destacados del primer populismo (del populismo revolucionario, surgido en la segunda mitad del siglo XIX), publicó una Carta abierta a Federico Engels, un texto en el que criticaba la posición escéptica de éste respecto a la posibilidad de que Rusia llegara al socialismo partiendo directamente de la comuna campesina rusa, es decir, ahorrándose la fase capitalista de su desarrollo. Engels contestó con el texto Acerca de las relaciones sociales en Rusia, en un lenguaje amistoso, pero sin dejar de ser polémico, en el cual refutaba las concepciones de Tkachov oponiéndole el punto de vista de la teoría materialista-dialéctica de la sociedad. De acuerdo con esta teoría, señalaba Engels, la comuna campesina rusa no era el embrión del socialismo, sino un resabio de la comunidad primitiva, razón por la cual el desarrollo del capitalismo aceleraría su desaparición al agudizar sus contradicciones internas. Asimismo, Engels demostró por qué no era correcta ni posible la tesis de Tkachov de “saltar etapas” basándose en “el desarrollo excepcional de Rusia”, trazando un panorama general del grado de desarrollo del pensamiento revolucionario ruso de aquella época, así como de las condiciones socioeconómicas del país, base de dicho pensamiento.

Pensamos que leer esta obra es un buen punto de partida para entender el desarrollo ulterior del pensamiento revolucionario y de la economía rusa hasta llegar a Lenin, quien plantearía por primera vez la necesidad de una verdadera revolución y la consecuente urgencia de un partido de nuevo tipo que la preparara y dirigiera. Por todo lo dicho, consideramos que reeditar estos materiales es útil, si no es que necesario; y creemos también que lo que “Lenin proponía es algo que a nadie perjudica conocer o repensar. Él llevó a cabo el trabajo más arduo, y a las generaciones posteriores nos dejó sólo la tarea de estudiar, discutir y actualizar seriamente sus obras y su pensamiento”. Que así sea.


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